Derecho a decidir

Foto de David Bayod

Diada 2013 Foto de David Bayod

Comenzar a escribir un blog es complicado. Volver a hacerlo tras dos años, creo que es más. Pero lo más complicado es comenzar o volver con un tema delicado.

La jornada de ayer, 11 de Septiembre, ha sido la fiesta oficial de Cataluña, la Diada. Según la Wikipedia, en este día se “se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas al mando del duque de Berwick durante la Guerra de Sucesión Española el 11 de septiembre de 1714, tras catorce meses de sitio. Así, también se recuerda la consiguiente abolición de las instituciones catalanas tras la promulgación de los Decretos de Nueva Planta, en 1716.”

Siglos después, el Parlament Catalá declaró este día como Fiesta Nacional Catalana.

Esta fiesta siempre ha implicado una puesta en escena del sentimiento nacional catalán, pero a partir de la anterior celebración, se ha convertido en una increíble bola de nieve, imparable para una buena parte de la población catalana.

Bajo mi prisma “mesetario” siempre he visto cualquier sentimiento regional e identitario  como algo lejano, pero también es cierto que precisamente por residir y trabajar en un lugar que tradicionalmente ha acogido a otras culturas, ha causado mi curiosidad por conocerlas.

Además, he tenido la suerte de tener a unos amigos de la familia, residentes en Irún (Guipúzcoa, Euskadi), a los que siempre he considerado más familia que amigos, que tenían esa misma curiosidad de conocer a sus vecinos del sur y que me han mostrado con orgullo su fantástica tierra.

Finalmente, me casé con una persona cuya buena parte de familia paterna, de origen castellano en su mayoría, reside en el Vallés Oriental catalán y han sido varias las visitas y muchas las afectuosas acogidas a sus casas.

Creo que puedo desmentir muchas de las falacias que se han vertido tradicionalmente contra estos dos pueblos, como también puedo desmentir otras tantas de otros, como el andaluz, pues mis padres son emigrantes de esa fantástica tierra. En los tiempos duro de ETA, la gente en Euskadi no iba encapuchada por la calle. En Cataluña no se habla única y exclusivamente catalán (lengua que por otro lado, con un pelín de nuestra parte, se puede entender). En Andalucía la gente es trabajadora cuando hay trabajo y se desespera cuando no lo hay.

Cataluña, que es la región que ahora toca, es una tierra que, como todas, tiene sus buenas gentes y sus malas gentes. Si, es cierto, te puede tocar a un camarero cenutrio que te atienda sólo en catalán a pesar de hablar castellano, pero también hay quien sólo sabe hablar catalán o le cueste hablar en castellano, por increíble que pueda parecer a un foráneo de esa tierra.


Ese hecho, fácilmente demostrable, es simplemente una labor de pedagogía por mi parte y no de simple demagogia. Pero también debería ser pedagogía sin demagogia la que deberían practicar los propulsores y simpátizantes del llamado “Dret de decidir” (derecho a decidir) e huir en definitiva de tópicos injuriosos y claramente electoralistas.

Soy total partidario de ese derecho a decidir y no soy nadie para en definitiva decir a alguien cómo tiene que gestionar su vida. Al igual que no tengo ningún derecho a dictaminar qué debe hacer una mujer con su cuerpo no soy quien para decir a un catalán cómo y con quien convivir.

Ahora bien:

1. El oportunismo de la propuesta independentista catalana es más que evidente.  Algunos dicen que ahora se ha encontrado el momento que antes no se encontró. Lo siento, pero no me lo creo. Ahora es cuando se ha encontrado la excusa (crisis económica), a un culpable de la misma (España) y a una salida de todo (independencia).

En mi opinión, el pueblo catalán o mejor dicho, esa parte que está en favor de la independencia, parece olvidar que la crisis económica es de índole mundial, que en España está afectando a todos más o menos por igual y sobretodo, que en Cataluña se están poniendo los mismos remedios que en el resto de la piel de toro: recortes, recortes y más recortes.

No entiendo que no exista un clamor contra estas barbaridades y sin embargo se de una total exaltación por una independencia. Como muchos han apuntado hoy, una buena parte de esa sociedad independentista catalana ha visto, ve y seguirá viendo movimientos como 15-M como “cosas de Madrid” que no van con nosotros y eso es un gravísimo error.

2. No alcanzo a comprender la tabarra con el plebiscito cuando éste ya se ha producido y ya se conoce su resultado. El propio President de la Generalitat vaticinó a las últimas elecciones autonómicas como tal y su razón tenía. ¿Qué mejor forma de demostrar que apoyas algo, que votando a favor del partido o de los partidos que lo incluyen en su programa electoral?

Pues bien, a las mismas, en las esas últimas elecciones, el 67,76% de los ciudadanos acudieron a votar, 3.668.310 de personas, el 32,24% (1.745.558 personas) se abstuvieron, 33.140 (el 0,90%) votaron nulo y 1,44% (52.898 personas), votaron en blanco.

De los 3.668.310 que votaron, 1.116.259 votaron a CIU, 498.124 a ERC, 359.705 a ICV y 126.435 a CUP, es decir, a partidos posicionados clarísimamente a favor de la independencia.

En definitiva. 2.100.520 de ciudadanos dejaron muy claro que querían la independencia y 1.481.752 dejaron muy claro que no la querían pero, 1.831.596 (suma de abstenciones, votos nulos y votos en blanco) demostraron que o les daba igual todo o no les gustaba ninguna opción. Estamos pues hablando de 3.313.348 ciudadanos que o no quieren la independencia o prefieren otras vías.

3. En el caso de que el plebiscito se lleve a cabo, ¿Se respetaría un NO a la independencia? De ser así, ¿cada cuanto tiempo se volvería a intentar?

Entiendo que al igual que las normas nunca pueden ser inamovibles, las voluntades y sentimientos tampoco, pero entiendo que habría que establecer un límite a la hora de decidir cuándo ha podido cambiar dicha voluntad y por lo tanto, cuándo volver a preguntar y no intentarlo una y otra vez.

4. Finalmente, en el caso de un posible empate técnico o un resultado de SI o NO ajustado, ¿qué ocurriría con esa sociedad claramente fracturada?

¿Los ganadores del SI a la independencia se convertirían en una especie de élite subyugadora de los del NO, imponiendo lo que esa mitad de la población no quiere? Y a contrario, ¿se produciría una “españolización” de Cataluña?

Una contestación quiero.

Mientras tanto, quédense con otra lucha, la reflejada hoy por David Bayod.

10 comments

  1. Ruben dice:

    Buenas Juan,

    Sabes que te aprecio mucho ya que participamos juntos en la RBS por lo que espero que te tomes mi respuesta a bien.

    Primero que todo, aunque algunos reconocemos que la crisis y la corrupción de España forman la tormenta perfecta para quienes queremos la independencia, no te olvides de que el principal impulsor de éste tsunami fue el terremoto del Constitucional destrozando el Estatut. Si no te lo crees, por favor vuelve a visitar Cataluña y pregunta por ese hecho.

    Segundo, en juntar quienes votaron partidos contrarios con quienes no votaron estás haciendo demagogia. Siempre hay gente que no va a votar por distintas circunstancias, como yo porque me pilló en mal momento, y gente que ni va ni piensa hacerlo porque viven aislados de la vida política o reniegan de la misma. Lo siento Juan, pero toda la vida se ha aceptado que esa gente acepta lo que los demás decidan, y si no es así, por favor que acudan a votar.

    Dicho todo eso, las organizaciones civiles detrás de todos estos movimientos son inclusivas, defienden una Cataluña bilingüe en donde todos tengamos cabida, nacidos y no nacidos en Cataluña, todos. Simplemente se tomarán las decisiones políticas desde Cataluña, y no desde Madrid. De hecho también se defiende que se mantenga una buena relación con España ahora y siempre, porque muchos catalanes la queremos mucho a España.

    Si sale que NO, que en estos momentos no parece que sea el caso, supongo que puede volver a votarse al cabo de 4 años, lo que dura una legislatura, pero aquí hablo en mi propio nombre, realmente desconozco que se haría en ese caso, pero ya digo que no parece que tal cosa se vaya a producir. Si se produce empate, no es una situación tan grave, llevamos viviendo entre unionistas y separatistas desde hace décadas y aquí seguimos, siendo una sociedad civilizada y dialogante. Nosotros no somos Siria, Juan.

    Por último, escribí el otro día algo en mi blog respecto a éste asunto, siendo escrito por un castellano parlante que ama a España como yo, tal vez te guste leerlo: http://www.entrecodigos.com/2013/09/la-secta-independentista.html

    Un saludo ;)

  2. Hola Rubén.
    Creo que el sentimiento es recíproco. Obviamente respeto tu punto de vista y yo también espero que no te tomes a mal mi rebate.

    Mis reflexiones vinieron a cuento no ya, que también, porque es mi forma de ver esta situación, sino también porque es parte del mensaje que estamos recibiendo de Madrid, no sólo por el Gobierno de España y sus acólitos, sino también por los dirigentes catalanes y sus seguidores.

    Por eso no cansaré de decir que menos pedagogía y menos demagogia. Más enseñar y mostrar lo que se quiere y menos discursos populistas y sobretodo “anti” por parte de unos y de otros.

    Dicho esto, efectivamente que el problema se generó a raíz de la pésima gestión del Estatut. Ese Estatut que Zapatero prometió que no movería ni un ápice, pero que luego movió y ese Estatut que dio la vuelta ese Tribunal Constitucional.

    Pero estarás conmigo, amigo Rubén, que por mucho que ese fuera el germen, cuando estalló todo fue a partir de la última Diada y eso ha sido lo que nos ha descolocado a muchos ciudadanos no catalanes. Si mal no recuerdo el Estatut finalmente se aprobó en 2006 y se tumbó por el TC en el 2010. El estallido pues, debería haberse producido en el 2006 o si acaso, en el momento en que fue recurrido ante el TC. Y por supuesto, con la propia sentencia.

    Sin embargo, este estallido no se produce, por parte de esa mayoría de la sociedad catalana que invocáis, en Septiembre de 2013. Entre medias, esta piel de toro reventó la burbuja inmobiliaria y comenzó la crisis económica.

    Es decir, si llevabais enfadados desde 2006 ¿Por qué narices esperasteis 6 años? Pues esperasteis a que un partido como CIU se hiciera con el poder, pues el tripartit no estaba por la labor, Rubén.

    Por otro lado, me acusas de demagogo por utilizar un resultado electoral, pero poco después utilizas ese mismo argumento cuando mencionas que la mejor prueba de saber si el resultado NO ha cambiado, es cada 4 años. ¡Hombre, Rubén! Si es para una cosa bueno, también es para la otra ¿no te parece?

    Y en cualquier caso, no entiendo por qué para ti no es fiable el resultado electoral, cuando todos los partidos políticos se lo tomaron como, llamémosle, “banco de pruebas” a favor del SI, del NO y del ME DA IGUAL.

    Finalmente lanzo esta pregunta. ¿Estáis seguros de que lo que queréis realmente es la independencia? Por el modelo que tú me describes, podría encajar en una autonomía con más competencias quizá de la que tenéis. No veo que esas pretensiones que indicas sean de independencia y si de una mayor competencia.

    Un saludo.

  3. Ruben dice:

    Es que eso es lo que queríamos Juan, más competencias, pero ahora ya no nos fiamos de España, escribí otro post sobre eso hace ya casi un año: http://www.entrecodigos.com/2012/11/el-federalismo-entra-en-via-muerta-en-cataluna.html

    El caso es que incluso aunque España nos diera TODO lo que quisieramos, aun tendría Madrid la sartén por el mango, pues pueden cumplir o incumplir, o reformar la Constitución y restringir, o como no paran de amenazar, recentralizar competencias. Al final, lo único que nos garantiza nuestra autonomía es la independencia, todo lo demás no es garantía de nada.

    Lo que dices de que estábamos enfadados desde 2006 no es del todo cierto, estábamos decepcionados, que no es lo mismo. Zapatero prometió algo que no cumplió, pero desde Cataluña éramos capaces de ver que ZP tenía mucha presión de otros sectores de España y había que saber negociar y ceder, por lo que nos sacrificamos y aceptamos los recortes a regañadientes… no estábamos contentos, pero tampoco podíamos comportarnos de forma infantil pataleando.

    Pero entonces Madrid incumple el Estatut bajo la premisa de que el Constitucional debe pronunciarse, nos irrita el asunto y nos escuece durante años hasta que finalmente el Constitucional destripa el Estatut y junto a él nuestros derechos, nuestra dignidad, nuestras esperanzas de encajar en España. En ese momento ya se hizo una manifestación con más de un millón de personas en Barcelona (http://www.elmundo.es/elmundo/2010/07/10/barcelona/1278761492.html), lo que sucede es que algunos os tapasteis los ojos a la misma, esa manifestación iba de lo que iba y estamos hablando de 2010, justo después de la sentencia.

    En 2011 hay Elecciones Generales y en Cataluña se le quiere dar una última oportunidad a España, no porque no haya ya muchos independentistas pero proque los federalistas o votantes socialistas todavía no terminan de aceptar la idea de abandonar España. Ese 11S de 2011 también hay una gran manifestación en Barcelona, pero con las generales al lado es menos seguida y mediática, llegan las generales, Rajoy obtiene mayoría absoluta y nos vemos venir el precipicio, pero espera, que tal vez Rajoy sea distinto gobernando a como fue en la oposición, dadle tiempo hombre dadle tiempo… y en unos meses todo queda claro.

    11 de Septiembre de 2012, hemos negociado un Estatut nuevo para encajar en España, aceptado que se le recorte, aceptado que no se cumpla durante años, aceptado que nos insulten a la espera de cómo reaccionaría España en las generales post 15M, y España reacciona dándole mayoría absoluta a los catalanófobos. No hay más que hablar Juan, no hay más que decir, los ciudadanos de Cataluña salen a la calle y dicen BASTA. BASTA. BASTA. BASTA.

    Que no, que ya no, que simplemente no, que nos da igual, como si nos prometéis que la capital de España pasará a estar en Barcelona, nos vamos. Punto. No hay más. Adiós. Nuestro medidor de humillación se ha roto. En serio. NO. NO. y NO.

  4. David Bayod dice:

    Ahí le has dado JuanPe, yo ayer participé en algo más alternativo y pragmático, desconozco si la independencia traería soluciones a los problemas que tenemos, a mi me da que no, pero una independencia política y económica si la aplaudiría.

    De los partidos que dices que apoyan la independencia, hay matices, CiU no es más que el partido de los burgueses catalanes, muy pero que muy parecido al PP, su nacionalismo se llama en estos momentos Euro, pero antes era la Peseta y quien creo lo contrario, un día se dará cuenta que estaba equivocado, a ERC le sobra la E igual que al PSC le sobra la S, el primero es simplemente un partido que busca la independencia y si la consigue, luego no sabrá que hacer con ella, y del PSC casi mejor ni hablo. Luego tenemos IC-V los cuales me han defraudado bastante y hasta hace muy poco seguían siendo mi mejor opción, pero fue tocar poder y les pasó lo mismo, no supieron que hacer con el, por último tenemos a la CUP, a estos tengo que mirar de acercarme más por que es posible que desde ahí si que tengan las cosas más claras y a pesar de lo que pueda parecer, quieren una independencia totalmente incluyente, por eso ellos llevan la Estelada Vermella, por que son los más socialistas de los que hay ahora mismo en el panorama político.

  5. Rubén.

    Sigo pensando que os veis como las únicas víctimas del sistema.

    A consecuencia de los llamados derechos históricos o quizá porque aunque no os lo habéis creído nunca, España ha reconocido vuestra identidad, desde hace décadas, sois junto con Euskadi, una de las primeras regiones en tener desde vuestra propia policía hasta vuestro sistema fiscal, vuestro sistema educativo y vuestra gestión de la sanidad, mientras que el resto de las regiones seguía dependiente de ese Madrid que tanto os gusta mentar.

    No os sentís queridos/valorados por Madrid, pero no os paráis a pensar que quizá os habéis pasado la vida odiando a Madrid, llorando, si Rubén, llorando porque sois los que tirabais del carro, mientras el resto vivíamos de maravilla tirando de papá Estado. Los únicos que sufríais, vosotros, los únicos que sufrían injusticias, vosotros, los únicos que sufrían discriminación, vosotros. Y el culpable era España. Y hasta en eso sois iguales que los españoles, por mucho que os pese, en nunca reconocer que parte la culpa es de uno mismo y no siempre de los demás.

    Antes del Estatut seamos sinceros, la mayoría de los catalanes vivía igual de bien e igual de mal que los demás habitantes de la piel de toro y de repente, España, es decir, los 30 millones de habitantes a partir de Fraga y Vinarós, al unísono os deniega vuestro proyecto de reforma y acto seguido os enfadáis con esos 30 millones de habitantes porque estáis convencidos de todos a al vez os odian.

    El hecho de que Rajoy fuese elegido no surgió como una respuesta de los Españoles a vuestras pretensiones. El hecho de que Rajoy fuese elegido surgió como respuesta de una, desgraciadamente mayoría, que creía a pies juntillas que su política iba a ser mejor que la de ZP.

    Estamos pues en definitiva TODOS jodidos y en lugar de remar todos juntos para echar a esta panda de impresentables, os volvéis a enfadar, os quedáis con el balón, nos dais la espalda y el resto nos tenemos que comer el marrón.

    Sigo no obstante pensando que en realidad no sois conscientes de lo que significa la independencia porque lo que queréis es simple y llanamente tener más competencias, en definitiva, que el campo de fútbol sea un poco más grande en vuestro lado.

    Y queda el debate final. ¿Qué ocurre si en caso de celebrarse el plebiscito sale un raspado SI a favor de la independencia? ¿Qué hacéis con la población que eligió NO y perdió? ¿Presionarles para que cojan los bártulos como los abertzales en Euskadi? ¿Estáis dispuestos a vivir en definitiva en una sociedad mucho más fragmentada incluso que lo está la sociedad española?

    Eso es sinceramente terrorífico.

  6. Ruben dice:

    Buenos días Juan,

    Primero que todo, desde Cataluña siempre han habido los que insinuaban que TODO es culpa de Madrid (por ejemplo me parece que Laporta era muy de ésta visión), y quienes siempre hemos defendido que parte de la culpa también se cuece en la Generalitat. Prueba de ello es mi propio blog, rebusca en su pasado y lo verás, la de veces que he criticado al govern, la de veces que he criticado el esculpadeMadridismo, y no soy el único, muchos actores políticos de primera línea lo han remarcado así en incontables ocasiones.

    Obviamente somos conscientes de que España no escogió a Rajoy para fastidiarnos, semejante egocentrismo sería fanático y digno de estudio. Pero si que podemos alegar que se le escogió A PESAR DE su clara postura anticatalanista y catalanófoba durante años. Fue también Rajoy quien lanzó el Estatut a la trituradora del Constitucional en donde el PP era quien realmente movía los hilos (y todos lo vimos, que de justicia ahí no se hizo nada, se hizo polñitica). Si a pesar de todo eso España le hace presidente, y aun peor, con mayoría absoluta, creo que la estima que tienen los españoles por Cataluña ha quedado clara.

    Tampoco es cierto que pensemos que todos los españoles nos odien, pero sí lo es que hay catalanofobia en España, al igual que puede haber racismo, xenofóbia o machismo. Pero curiosamente mientras se hacen campañas para combatir esos ismos no solo no se hace nada para combatir la catalanofóbia, sino que más bien lo alientan porque les da votos. Ésto es real, no me lo invento, y sé que hay mucha gente que nos quiere porque tengo muchos amigos y familiares en España que me lo demuestran, así como tengo la desfortuna de haber vivido varias experiencias muy desagradables en que se me ha insultado, ofendido o alguna otra cosa en España por haber nacido en Cataluña. Dejémoslo estar, hay de todo, pero en general no existe un gran aprecio hacia Cataluña en España, por lo menos a mi no me lo parece.

    Vuelvo a repetir que lo que queríamos era más competencias, hasta que se nos acabó la paciencia y no vemos que eso sea posible ni con un milagro en España. Una vez que se pierde la credibilidad se pierde todo, por favor Juan léete mi artículo sobre el Estado Federado y tal vez lo entiendas, simplemente es una farsa que jamás nos dará lo que queremos. Tal vez tú no lo veas así, pero los Catalanes os llevamos ventaja en esto porque llevamos varios años debatiendo y discutiendo sobre cuál es la mejor solución o salida al problema, y lo del Estado Federado no lo tragamos, da igual si España lo traga, nosotros no. Ni el pacto fiscal tampoco.

    Y respecto a una sociedad dividida vuelvo a repetirte que eso es lo que hemos sido siempre y aquí no hay problema, que no somos Siria. Estamos acostumbrados a vivir con dos lenguas, con dos naciones, con dos formas de entender las cosas, con gente que quiere la independencia y gente que no, con gente que quiere el Federalismo, con varios partidos políticos en nuestro parlamento y debates en directo a varias bandas con 5 o 6 líderes de distintos partidos defendiendo su proyecto. En España eso de ver a IU en TVE junto a PP y PSOE suena a utopía, en Cataluña hace ya muchos años que lo tenemos.

    Estamos acostumbrados a la pluralidad de pensamiento y no nos perturba ni genera ansiedad, simplemente se le llama Democracia, punto. Aquí lo tenemos claro.

  7. Ernest dice:

    Hoy no tengo tiempo y ya diré la mía, pero de momento un aplauso para Rubén :)

    Dos cosas a añadir:

    – David, de acuerdo con tu análisis de los partidos catalanes incluídas las esperanzas en las CUP, pero es que a mí me da la impresión de que en Catalunya la gente va muy por delante de los partidos. Ya los pilló con el pie cambiado en 2010, con el culo al aire el año pasado y este ya se los han llevado por delante con goleada por mucho que algunos se quieran apuntar al carro. Creo que si quien se presentara a las elecciones fuera la ANC arrasaría.

    – Juanpe, enhorabuena por retomar la faceta bloguera. Trataré de irte siguiendo ;)

  8. Ernest. Un placer verte por aquí y un honor leer tus comentarios. Aunque no te lo creas, en gente como tú es quien más me he acordado estos días, porque no se si recordarás, en su momento lancé una pregunta sencilla con respuesta creo que complicada. ¿Qué ocurre con los ciudadanos residentes fuera de la actual Comunidad Autónoma de Cataluña? En definitiva,con los ciudadanos de los Països Catalans? Digo yo que ellos también tienen derecho a decidir si quieren integrarse en esa Cataluña independiente.
    No es el caso de Rubén, que él es catalán pero actualmente reside creo que en Londres. Me refiero al que reside en Balears, o como es tu caso, Ernest, en Castellón.
    Ahí lo dejo ;)

  9. Ernest dice:

    Bueno, bueno, tanto como un honor…ya será menis xD.

    En fín, al lío: Me hablas dels Països Catalans, y eso sí que es complicado de verdad, porque según a quien preguntes (y estoy convencido, conociéndote, que yo no soy el primero ni seré el último), te darà una respuesta diferente. En todo caso, ahí va la mía:

    Els Països Catalans políticamente no existen ni han existido nunca. Ni como estructura política, ni como conciencia social generalizada, ni siquiera como estructuras de partidos (a modo de ejemplo: Hego Euskalherría, País Vasco y Navarra, sí que tienen partidos políticos comunes a ambos territorios (como por ejemplo PNV o la Izquierda Abertzale), pero no se da el mismo caso en Catalunya, València y Balears (sí que lo ha intentado ERC sin demasiado éxito, pero incluso ellos en València se llaman ERPV, y las mismas CUP se han fundado hace poco aquí con el nombre CUP-PV, es decir, partidos jurídicamente independientes). Sí existe, en cambio, (por mucho que insista en contra el blaverisme y por su influencia el PP valenciano) un sentimiento general de hermandad entre los tres territorios, quizás por compartir lengua, cultura, historia, tradiciones y maneras de ver el mundo.

    El nombre “Paísos Catalans” es un concepto ideado por Joan Fuster (un valenciano) y que nunca ha tenido demasiado éxito fuera de Catalunya, principalmente en València, que es un país lo suficientemente grande y orgulloso de su lengua y peso en la historia común como para dejarse absorber así como así. Quizás un nombre diferente para ese conjunto de países hermanos tendría éxito incluso en València, pero debería de ser uno que no primara a los catalanes y ninguneara a los valencianos.

    Teorías aparte, el concepto de países/territorios con lengua y cultura comunes sí existe, pero el nivel de conciencia nacional está muchísimo más desarrollado en Catalunya, por muchos motivos en mi opinión que sería largo exponer aquí. Un referéndum de autodeterminación en València o Balears (o en la Catalunya Nord o la Franja si me aprietas) daría con toda seguridad hoy por hoy un resultado negativo. Te lo digo con la misma seguridad que tengo de la respuesta afirmativa en Catalunya. ¿Y más adelante y ya con una Catalunya independiente que actuara de espejo donde mirarse y camino a seguir caso de que le fuera bien?. Pues es hipotetizar sobre el futuro, pero yo creo (o quiero creer) que el independentismo crecería en València y Balears y se podría llegar a la actual situación de Catalunya en un medio plazo. Eso por supuesto dependería de dos factores: el éxito catalán como estado independiente y la respuesta española hacia las otras naciones de su estado, que dada la tradición histórica, me temo sería más represiva de lo que actualmete ya es. Si se diera este último caso, es bien posible el crecimiento del independentismo como reacción no sólo en València y Balears, sino también en Euskalherría, Galicia…

    Para resumir, los valencianos en general no nos consideramos catalanes (algunos sí, pero pocos) y no nos vemos aludidos por una consulta sobre el derecho a decidir de Catalunya, aunque se ve con simpatía y alguna que otra voz fuera de la izquierda independentista está empezando a surgir sobre que a los valencianos también nos vendría bien la independencia. Otra cosa es que se planteara un referendum de autodeterminación para el País Valencià, que ya me encantaría a mí como independentista que soy pero la cosa está muy verde. Que luego un hipotético País Valencià independiente se uniera, asociara, confederara, etc, a nivel de igualdad con Catalunya es otra historia que a mí personalmente me causa sueños húmedos xD.

    Un abrazo, Juanpe.

  10. ElSrM. dice:

    Hola, amigo Juan Pedro. Felicidades y ánimo en tu nueva aventura bloguera.

    Me gusta en general tu artículo. De hecho, si el 70% de los mensajes que se reproducen en nuestra península e islas tuviesen un talante similar, la convivencia entre todas las gentes sería mucho más armónica.

    Al margen de lo que ya conversamos el otro día en Fb, hay algo del escrito que subrayaría. En el párrafo que comienza: “En definitiva. 2.100.520 de ciudadanos dejaron muy claro (…)” se termina considerando que los abstencionistas, nulos y blancos o no quieren la independencia o prefieren otras vías. Creo que se hace un salto lógico injustificado con esa conclusión.

    Tenemos a los 2 millones y pico que votaron por opciones políticas que defendían pública y explícitamente la independencia (entre otras muchas cosas de sus programas, suponiendo que les diese la gana de cumplirlos y no hacer como el PP de Rajoy o a la CiU de Mas en la legislatura autonómica anterior), a los casi 1,5 millones que votaron por otras opciones y a los casi 2 millones que no expresaron una opinión concreta.

    Creo que no podemos interpretar con seguridad el silencio o la indefinición de estos últimos 2 millones aprox. en uno u otro sentido sobre una cuestión concreta. A lo mejor hay personas en esa masa que sí les parece bien la independencia (o los recortes, o los servicios públicos, etc.) o, parecido pero no lo mismo, que no les parece mal la independencia pero que, tampoco están motivadas a acudir a las urnas por los motivos que sea. Es otra hipótesis plausible.

    Sobre posibles repeticiones, si se llegase a celebrar un referendo, saliese un “sí” o un “no” y más adelante las mayorías sociales fuesen evolucionando (como parece lo han hecho ahora) se me ocurre que un plazo de unos cuantos años en la repetición de la pregunta daría cierta seguridad. No sé si es acertado, pero a ojo pienso en un plazo mínimo de entre 5 y 10 años. Creo que, de hecho, en Canadá han realizado ya varios referendos sobre estas cuestiones espaciados en el tiempo. Aunque ahora mismo ignoro cuánto tiempo ha mediado entre unos y otros.

    Si el resultado de una consulta arrojase una mayoría social ajustada para cualquiera de las dos opciones no sé qué sucedería. Creo que dependerá de más factores además de lo nacional. Por otra parte, hasta hoy desde el 78 y sin plantear una consulta así, ya ha habido una mayoría social no independentista y no ha pasado nada especialmente grave. También es cierto que el momento actual en Europa, en especial en la periférica donde nos hallamos, se caracteriza por un malestar creciente. Los distintos elementos de ese malestar (la constatación de la baja calidad material de las democracias formales europeas periféricas, la recesión económica, etc.) pueden retroalimentarse unos a otros.

    En cualquier caso, si una consulta así se hubiese realizado hace unos años, en el primer momento en que se demandó, creo que el resultado de la misma habría arrojado una minoría independentista aún entonces. No sé si al negarse a consultar a la gente las oligarquías estatales han acertado o se han equivocado a largo plazo, pero su ir impidiendo la celebración de una consulta a la ciudadanía ha hecho percibir a la misma que su opinión es despreciada o silenciada. Y eso ha alimentado sobremanera (y percibo que la tendencia sigue siendo creciente) el grupo de personas pro independencia. A los independentistas de toda la vida se han unido simpatizantes, no tanto de la independencia en concreto, que les da más o menos igual, sino como de la alegre rebeldía democrática. Creo que mientras más tiempo se postergue la consulta mayor será el bloque de independentistas y simpatizantes.

    No creo que el papel de tales oligarquías (con las que antagonizo en abstracto, radiquen donde radiquen) fuese fácil. Mantener lo que intentan mantener a trancas y barrancas, caiga quien caiga, debe ser muy difícil. Ya decía Ortega y Gasset aquello de que una verdad ignorada siempre acaba regresando para ejecutar su venganza. Autorizar una consulta y ganarla (el “no” hace pocos años) hoy, para perderla (el “sí”) dentro de 10 años p.ej. no es algo demasiado ilusionante. Pero obstaculizarla y por ello facilitar una reconfiguración social presente, y no ya dentro de una década, tampoco lo es. En el fondo, la negación tenaz de la España republicana, federal y plurinacional por parte de las oligarquías (desde antes del 31 y tras el 36) podría haber sentenciado ya de forma irremediable a ese estado. Ojalá me equivoque para bien.

    Es triste la historia de este país desde el 36 (golpe de estado fascista contra la democracia republicana), pasando por el 39 (triunfo de los fascistas), el 77 (transición sin ruptura, por la correlación de fuerzas favorable a las élites fascistoides), el 81 (pronunciamiento militar que frena el prometedor desarrollo constitucional y estatutario federalizante, la apertura de las fosas comunes del fascismo ya entonces, etc.) y, más recientemente, en el 2010 (sentencia del TC sobre el estatuto autonómico catalán con mandato de sus miembros expirado, con recusaciones dudosas que más tarde, ahora, no se han aceptado cuando han afectado a la opinión contraria, con impugnación de artículos estatutarios idénticos a otros de otros estatutos no impugnados, con publicación escogiendo fecha con escandalosos cálculos electorales autonómicos, etcétera) y el 2011 (con el cambio veraniego y exprés de la CE’78 para garantizar la tranquilidad de las oligarquías financieras europeas).

    A partir de 2006 de forma incipiente y tras el 2010 ya con cierta exhuberancia se ha producido una nueva articulación social en Catalunya. Se notaba en el ambiente que se estaba acumulando un potencial. Quedaba la duda de si sería capaz de canalizarse con eficacia o no. A la que se ha organizado socialmente un poco, se ha manifestado como una fuerza orgániza impresionante y que aún no ha dado el do de pecho. Todas las personas que conozco, de distintos municipios catalanes, tenían el día 10 prácticamente la certeza de que la manifestación del último día 11-sep iba a ser histórica a nivel internacional, tal y como las de años anteriores lo fueron a nivel estatal.

    Creo que el independentismo ya se ha convertido en Catalunya en lo que los politólogos llaman un agregador político: encontramos a independentistas de distintas tendencias, discutiendo de asuntos con acento más social o con acento más pro establishment, con más acento europeísta o euroescéptico, con más acento nacionalista esencialista excluyente o con más acento internacionalista popular incluyente, etc. El independentismo se ha ensanchado como proyecto de país y ahora caben en su interior una multitud de tendencias políticas.

    La conversación a pie de calle hoy en Catalunya es cada día menos acerca de si sí o no a la independencia y pasa a ser cada día más acerca de cómo se prefiere la independencia (si más de izquierdas o más de derechas, por ejemplo). Es un salto cualitativo con el que el reino de España tal como lo conocemos lo tendrá muy difícil para lidiar, todo por esa negación secular de lo federal plurinacional que decía antes.

    Saludos,

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