Otra agencia internacional de pensadores ha calificado y clasificado a la economía española. Se trata de Moody’s, que indica que estamos a la cabeza del llamado Índice de Miseria, por sus riesgos financieros.
Esto es como el chiste del consultor:
Un joven ejecutivo con camisa blanca Hugo Boss y zapatillas DKNY va con su espectacular todoterreno por el campo y se encuentra con un pastor que está cuidando su rebaño. El joven le dice ¿me regala una si adivino cuantas ovejas tiene en su rebaño?
El pastor le dice que sí y el ejecutivo coge el portátil, se conecta a Internet, entra en una página de la Nasa, identifica mediante coordenadas la zona donde está el rebaño y le dice al viejo: Hay 1.347 ovejas y 4 pueden estar embarazadas. El viejo asiente, pero cuando el joven estaba cargando el animal en su coche, añade: ¿me devuelve mi oveja si adivino su profesión? El ejecutivo acepta y el pastor le dice: Usted es consultor. ¿Cómo lo ha adivinado?, responde. Por 3 razones: usted vino sin que yo le llamara, me cobra una oveja por decirme algo que yo ya sé y se nota que no conoce nada de mi negocio porque se estaba llevando a mi perro.
Pues eso. No encuentro utilidad este tipo de informes, pues al fin y al cabo, con otras palabras más rimbombantes nos están diciendo lo que todos ya sabemos.
Sin embargo, hay otras miserias de las que no interesa tratar con tanto bombo y platillo.
Un alto índice de miseria tiene por ejemplo un Gobierno y otras administraciones autonómicas que permiten esto que hace escasos minutos denunciaba el propio Esteban Beltrán, Director de Aministía Internacional España en el programa La Noche en 24 Horas a preguntas directas de Vicente Vallés.
Me quedo helado cuando escucho decir a Esteban Beltrán que esto sucede, a parte de por una más que evidente dejadez por parte de los “responsables”, por el hecho de que los menores son fantasmas. Y lo son por la sencilla y dura razón de que nadie sabe que existen.
Hace falta ser muy miserable para que centros privados, que por supuesto, reciben subvenciones públicas y con nombres tan misericordiosos como Dulce Nombre de María, tengan tal dejación de funciones. Pero es de muy hijos de mala madre, quienes están permitiendo esto.
Y un alto índice de miseria y mezquindad tiene también una oposición, que tras acusar una y otra vez al Gobierno de ausencia de ideas, de llevarnos todos a la deriva y de no se cuantas paparruchas más del habitual Manual Pepero, cuando al fin aquel reune a todos los que tienen voz y voto para sacarnos de este agujero llamado CRISIS, nos vienen con matices y formas, de que si me lo tenías que haber dicho antes, demostrando una vez más que les interesa más el rédito político que arrimar el hombro y que no tienen ningún reparo en pitorrearse de todos los demas – Jefe de Estado incluido – e incluso enorgullerse por ello
Pero no contentos con ello, hoy también han tenido que dar la nota discordante ante una propuesta que ha tenido el acuerdo unánime de todos los Grupos Parlamentarios. Está cada vez más que claro que estos tipos solo apuestan por la vida y por las libertades de los pueblos, cuando les interesa.
Si estas tres cuestiones, que son noticias más que candentes en la actualidad, no merecen un análisis y un estudio pormenorizado de un grupo de guiris pensadores, entonces como dijo Groucho Marx: “Paren el mundo que me bajo”
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Los hijos de mala madre son las instituciones públicas que lo permiten pero como las instituciones públicas no tienen hijos ni hijas son los que la gestionan. Ellos no mandan estos chicos a esas instituciones, ellos se dedican a cuidar de que eso no les cueste mucho, cierran las intituciones públicas, licencian al personal y conciertan, en muchos casos, con carceleros que las ponen en marcha. En algunas comunidades las gestionan la propia comunidad, en algunos casos, las diputaciones y ahí al igual de los psiquiatricos, que no fueron cerrados todos, mal viven chicos conflictivos disminuidos psíquicos profundos y otras personas que tienen problemas.
La sociedad, no solo los políticos, también es culpable, estas cosas no gustan se suele mirar para otro lado.
Al final desgraciadamente todo se reduce a eso el mal hacer de algunos funcionarios, la mala fe de los políticos y una ciudadanía que quiere que le dejen tranquilo y le quiten lo que consideran basura de la calle y de sus ojos. Pero detrás de cada caso hay personas.
Ya es decir, que AI o el Defensor del Pueblo sean los que saquen este tema. ¿Nos hemos preguntado, al ser gestión política, porque la oposición del signo que sea y en la institución que sea no denuncian estos casos cuando se produce? Hay una razón muy simple en todos los sitios cuecen habas.
saludos,